El viaje fue desencadenante, de lo que ya era una realiadad.
Desde mi ignoracia habitual acudi con la alegria pueril de conocer un sitio nuevo con la gente de siempre, donde sin duda fluyo.
Volvi llorando con la tristeza pueril que provoca el sueño no conciliado.
Una habia estado gestando la decision que me esputo durante un año, noche tras noche al acostarse, ... yo nunca, pero nunca lo hubiera adivinado, ni hubiera puesto mis cuartos en una apuesta por una afirmacion del estilo, fue la decepcion lo que me hizo romper a llorar.
La otra con incertidumbres vitales que era capaz de ocultar de igual forma en el dia a dia, intentando que su pieza encajara en la forma, si bien clasica , moderadamente razonable de esa situacion vital.
Y yo ....feliz, descubriendo algunas de las claves de el principio de todo.
No lloraba por mi, ...no se bien porque lloraba, ...¿lloraba por ellas?...